Cambiar las creencias arraigadas en la comunidad de Mandahazo, en la comuna de Lazarivo, no fue fácil. Mucha gente creía que las letrinas estaban conectadas con espíritus malignos que podían hacer daño a los niños, por lo que defecar al aire libre era una práctica habitual.
“Convencer a la gente de que use una letrina ha sido muy difícil. Cuando se les preguntaba por qué defecaban al aire libre, nos decían que mantener las heces entre cuatro paredes era tabú y atraía al diablo”, explica Lambo Jean Mahafetsy, agente comunitario de salud.
Antes del proyecto ASOTRY, las muertes relacionadas con la diarrea eran frecuentes. “Antes, el pueblo estaba muy sucio. En muchos puntos de la aldea, siempre existía el riesgo de caminar sobre excrementos. Sin embargo, el agua que bebíamos no estaba lejos de la zona donde defecábamos. Por eso morían tantos niños de diarrea”, explica Jean Rabemananjara, responsable de higiene.
Para hacer frente a esta situación, el proyecto ASOTRY, a través de Action Intercoopération Madagascar (AIM), introdujo actividades de saneamiento e higiene, incluido el Saneamiento Total Liderado por la Comunidad (CLTS).
Los equipos del proyecto colaboraron estrechamente con la comunidad para concienciarla sobre los peligros de la defecación al aire libre. “Les llevamos a las zonas donde defecan y luego les preguntamos si quieren comer junto al lugar, y empiezan a sentir asco. Entonces les explicamos que las moscas llevan los microbios de sus heces a la comida, que es el origen de enfermedades como la diarrea que mató a sus hijos... así es como les convencimos”, explica Lambo Jean.
Con el tiempo, las actitudes empezaron a cambiar. Las familias empezaron a construir letrinas y a limpiar las zonas de defecación al aire libre, algunas de las cuales se convirtieron más tarde en campos de mandioca.
“Algunos proyectos ya habían construido algunas letrinas, pero nadie las había utilizado. Fue ASOTRY quien nos convenció de que abandonáramos nuestras malas prácticas... Las enfermedades empiezan a disminuir“, dice Lamboharimana Gilbert, otro agente comunitario de salud.
La construcción de letrinas no siempre fue fácil. “Tuvimos algunas dificultades durante la construcción de las letrinas, porque vivimos en un terreno rocoso. A veces, cavamos sólo 50 cm y chocamos con una roca. Pero eso no nos desanimó. Al final, nuestro pueblo tiene hoy unas 40 letrinas en total”, dice Lamboharimana Gilbert.
