Durante más de 40 años, ADRA ha estado al lado de los más vulnerables, salvando vidas, devolviendo la dignidad y ayudando a las comunidades a recuperarse con más fuerza. Cada año, nuestros proyectos de respuesta a emergencias proporcionan alimentos, agua, refugio, atención sanitaria, apoyo higiénico y ayuda en efectivo para salvar vidas a personas afectadas por catástrofes, conflictos y desplazamientos. Basada en principios humanitarios y normas globales, la red de más de 115 oficinas nacionales de ADRA permite una acción rápida y coordinada en respuesta a las crisis.
La preparación es fundamental en el planteamiento de ADRA. A través de la Plan Nacional de Gestión de Emergencias (PNGE), cada oficina refuerza su capacidad para anticiparse a los riesgos, organizar los recursos y responder con rapidez. El NEMP garantiza procedimientos claros de planificación y coordinación, lo que permite a los equipos actuar con rapidez y eficacia.
Equipos de respuesta a emergencias (ERT) ampliar aún más la capacidad de ADRA. Formados por personal cualificado, voluntarios y representantes de las iglesias, los ERT pueden desplegarse local o internacionalmente cuando una oficina nacional se ve desbordada. Las formaciones periódicas a escala mundial dotan a sus miembros de conocimientos esenciales en redacción de propuestas, logística, coordinación y normas humanitarias.
ADRA también promueve una “enfoque ”cash-first, permitiendo a los hogares comprar lo que más necesitan. Esto preserva la dignidad, aumenta la flexibilidad y apoya a los mercados locales a medida que las comunidades comienzan a recuperarse.
La respuesta de ADRA no termina con la emergencia. Nos quedamos para ayudar a las comunidades a reconstruir sus hogares, restablecer sus medios de subsistencia y prepararse para el futuro. Este compromiso a largo plazo significa que la recuperación es sostenible y que las comunidades son más fuertes cuando llega la próxima crisis.