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En respuesta al devastador terremoto de magnitud 6,0 que sacudió el este de Afganistán el 31 de agosto de 2025, ADRA Afganistán puso en marcha un proyecto de ayuda alimentaria de emergencia en la provincia de Kunar, una de las zonas más cercanas al epicentro. El seísmo agravó una situación humanitaria ya de por sí grave, marcada por la inseguridad alimentaria generalizada, las repetidas perturbaciones climáticas y la reducción de la financiación humanitaria. Tras una rápida evaluación de las necesidades en los distritos de Norgal y Chawkey, ADRA detectó carencias urgentes en la asistencia alimentaria a hogares muy vulnerables que habían perdido sus hogares, sus medios de subsistencia y el acceso a productos de primera necesidad a medida que se acercaba el invierno.
La respuesta fue posible gracias a un presupuesto total del proyecto de 200.000 dólares, aportados por las oficinas de toda la red de ADRA. Este esfuerzo colectivo demostró una fuerte solidaridad global y permitió a ADRA Afganistán movilizar recursos rápidamente en un entorno operativo muy limitado. El objetivo del proyecto era estabilizar la seguridad alimentaria de las familias afectadas por el terremoto mediante la distribución de un mes de ayuda alimentaria en especie de acuerdo con las normas del Grupo de Seguridad Alimentaria y Agricultura (FSAC).
ADRA se dirigió a más de 1.100 hogares, dando prioridad a los encabezados por mujeres, ancianos y niños, así como a las familias con niños pequeños y mujeres embarazadas o lactantes. La selección de beneficiarios se guió por un sistema de puntuación multivulnerabilidad transparente, y la estrecha coordinación con las autoridades locales, los líderes comunitarios y los socios humanitarios ayudó a garantizar la rendición de cuentas, evitar la duplicación y llegar a las comunidades desatendidas.
La ejecución se enfrentó a importantes perturbaciones que escapaban al control de ADRA. Las cadenas de suministro regionales se vieron afectadas por limitaciones fronterizas con Pakistán, corrimientos de tierra que bloquearon la autopista Kabul-Jalalabad y restricciones temporales del gobierno a la circulación de vehículos pesados. Estos problemas retrasaron la entrega de productos alimentarios a la provincia de Kunar y pospusieron las distribuciones previstas en un momento en que las necesidades humanitarias iban en aumento.
A pesar de estos obstáculos, ADRA Afganistán adaptó sus estrategias logísticas y de coordinación para garantizar el éxito del proyecto. A través de un compromiso sostenido con las autoridades, el equipo consiguió permisos especiales de transporte humanitario que permitieron que los suministros llegaran al almacén de Kunar. Las distribuciones comenzaron rápidamente una vez restablecido el acceso, y llegaron a más de 1.000 beneficiarios el primer día en el distrito de Norgal. El proyecto se completó con éxito, con un seguimiento posterior a la distribución en curso, lo que subraya la capacidad de ADRA para superar las perturbaciones externas y prestar asistencia oportuna para salvar vidas a través de un apoyo global coordinado.