Zambia: El programa agrícola de ADRA ayuda a llevar una vida estable

Tembwe* tiene 10 hijos y cada día ha sentido el dolor de sólo poder darles una pequeña comida de nshima, un plato hecho con harina de maíz, al día. Como cualquier padre, soñaba con un futuro brillante para cada uno de ellos, pero en lugar de eso, simplemente esperaba que sobrevivieran.

Tembwe es un agricultor de 51 años que vive en Zambia. Mantiene a su familia de 12 miembros, entre ellos su mujer y ocho hijos propios, además de dos huérfanos de su difunta hermana.

Además, Tembwe ha estado increíblemente enfermo.

Dijo: “En mis peores días, experimento fiebre severa, erupciones y hongos por todo el cuerpo, y mi organismo rechaza la comida y el agua. Una vez, sólo podía ingerir una cucharada de agua al día. Una vez tuve todos estos síntomas durante tres meses”.”

Junto con esto, Tembwe ha intentado centrarse en asegurar un futuro mejor para sus hijos. ¿Cómo hacerlo sin ingresos?

Las cosas empezaron a cambiar cuando conoció a un agricultor líder de un programa agrícola de ADRA. El agricultor formó a Tembwe en compostaje, cultivos intercalados, multiplicación de semillas, agricultura de invierno y protección de cultivos. Ahora, Tembwe cultiva con éxito en sus 8 hectáreas. Su maíz mide ya 3,5 metros de altura, ¡y aún faltan tres meses para la cosecha!

Si las condiciones meteorológicas siguen siendo buenas, tiene previsto vender 200 sacos de maíz de 50 kilos, lo que supondrá unos ingresos de $3.000.

Los planes de futuro de Tembwe son apasionantes. “...Quiero comprar una bomba para regar mis cultivos... y más ganado para abono y comida. También quiero que mis hijos vayan al instituto, para que puedan cuidarme y hacerse cargo de la granja”.”

Ayudar a Tembwe a poner fin al hambre de sus hijos no era sólo cuestión de comida. Se trataba de recuperar el futuro que les habían arrebatado.