
Para Marcia, correr es algo más que hacer ejercicio: es su salvavidas. Correr la sacó de las profundidades de la ansiedad y la depresión, reavivando un sentido de propósito que creía haber perdido para siempre. Marcia, que vive en Parnamirim, Brasil, comenzó su viaje transformador cuando se unió al proyecto ADRA Runners, un momento que la puso en el camino para recuperar su vida. A los 52 años, Marcia se encontraba atrapada en un ciclo de desesperación.
“Me levantaba a las 10 u 11 de la mañana, me sentaba frente al televisor y comía cualquier cosa que tuviera a mano”, recuerda, reflexionando sobre la rutina que una vez la dejó sin vida. Cada día se mezclaba con el siguiente, lleno de hábitos poco saludables y una abrumadora sensación de desesperanza. La depresión y la ansiedad la envolvían y la dejaban aislada, perdida e invisible. “Era un desastre”, admite, reconociendo la nube negra que se cernía sobre su vida. “No tenía ganas de vivir: algo iba muy mal”.”
A sus dificultades se sumaba un matrimonio emocionalmente agotador. Cada día que pasaba parecía un descenso a un vacío más profundo, en el que hasta las tareas más pequeñas parecían insuperables. Marcia estaba en guerra consigo misma, anhelando la libertad pero sintiéndose completamente atrapada.


Esa libertad llegó cuando un querido amigo, Erinaldo Costa, le tendió la mano con una invitación para unirse a ADRA Runners, un proyecto destinado a promover la actividad física y el bienestar. Al principio, Marcia se mostró reticente y pensó que correr era imposible e irrelevante. No se imaginaba que esa simple invitación transformaría su vida de un modo que aún no podía imaginar.

Su primera carrera fue desalentadora. Cada paso le resultaba pesado y cada respiración era una lucha. Sin embargo, fue el comienzo de algo hermoso. “Me preguntó si quería correr y le dije que sí”, recuerda. “Pensé que sólo sería un entrenamiento ligero”. Pero en cuanto empezó, descubrió una alegría inesperada. Correr se convirtió en su vía de escape de la oscuridad que antes la consumía.
Erinaldo, recuerda vívidamente la primera carrera de Marcia. “Nunca olvidaré su alegría tras completar sus primeros 5 km. Caminó, trotó, corrió y, al final, me miró y me dijo: ‘Erinaldo, estoy contenta. He conseguido correr mis primeros 5 km’. Le brillaban los ojos. Ese día me dijo: ‘Quiero seguir. Quiero correr una distancia completa’”. Nadie podía predecir que ese simple acto de correr abriría la puerta a una nueva vida llena de esperanza y posibilidades.
Hoy, la vida de Marcia es irreconocible. Ya no se levanta tarde ni está pegada al televisor, sino que afronta cada día con un propósito renovado. Su nueva rutina está llena de actividad física, interacciones positivas y la confianza que da el apoyo. “He recuperado la alegría”, exclama Marcia. “Es increíble lo mucho que significa salir ahí fuera y moverse, especialmente con gente que te anima”.”


Ahora, Marcia no es sólo una participante, es una mentora, que ayuda a otros en su camino como una vez la ayudaron a ella. Su transformación es un ejemplo del efecto dominó de iniciativas como ADRA Runners, que demuestran que, con el apoyo adecuado, la curación es posible.
En el Día Mundial de la Salud Mental, ADRA reafirma su compromiso con la salud y el bienestar holísticos. Proyectos como ADRA Runners son cruciales para esta misión, ya que abordan no sólo la forma física sino también el bienestar mental y emocional. Al ofrecer programas que combaten el aislamiento y la inactividad, ADRA capacita a personas como Marcia para recuperar sus vidas y abrazar un futuro lleno de esperanza.

Como Marcia afirma contundentemente: “Correr cambió mi vida”. Con el amor y el apoyo de ADRA y de sus compañeros corredores, sigue corriendo hacia un futuro de salud, felicidad y curación.