Tras las recientes tormentas en Portugal, ADRA Portugal y ADRA Europa formaron a representantes de las iglesias locales para prepararse, responder y compartir el amor de Cristo con las comunidades en crisis.

Cuando llega una tormenta, la gente necesita algo más que refugio. Necesitan seguridad, alimentos, atención, información clara y alguien dispuesto a estar a su lado.
Aquí es donde la iglesia local puede marcar una diferencia que cambie vidas.
A mediados de mayo, 33 representantes de las delegaciones locales de ADRA Portugal se reunieron en Lisboa para una formación de dos días sobre respuesta a emergencias. El taller formaba parte del programa Iglesias Preparadas para Desastres, apoyado por ADRA Europa y dirigido por Gabriel Villarreal, Coordinador de Respuesta a Emergencias de ADRA Europa.
La formación llegó en un momento importante. En toda Europa, las comunidades se enfrentan cada vez más a inundaciones, incendios forestales, tormentas, olas de calor, desplazamientos y una creciente vulnerabilidad social. En Portugal, varias tormentas en enero y febrero perturbaron la vida cotidiana dañando tejados, cortando la electricidad, cerrando escuelas y paralizando los servicios ferroviarios.
Para muchas comunidades, estos sucesos fueron un claro recordatorio: la preparación no puede empezar cuando la crisis ya ha llegado. Debe empezar antes.
Para ADRA y las iglesias adventistas del séptimo día, la preparación ante catástrofes es una expresión práctica de la llamada a servir a toda la persona física, emocional, social y mentalmente con compasión, dignidad y sin ataduras.
¿Qué es una iglesia preparada para catástrofes?
Una Iglesia Preparada para Catástrofes es una iglesia local que se prepara con antelación para servir a su comunidad cuando se produce una catástrofe.

El programa, iniciado por ADRA en las regiones del Pacífico Sur y Asia, ayuda a las iglesias a seguir cuatro sencillos pasos:
- Mi Iglesia: La iglesia identifica los recursos con los que ya cuenta. Puede tratarse de voluntarios, salas, cocinas, vehículos, suministros, equipos u otros activos.
- Mi Comunidad: La iglesia estudia los riesgos de su zona planteándose preguntas como las siguientes ¿Qué catástrofes han ocurrido aquí antes? ¿Quién corre más riesgos? ¿Con qué grupos, autoridades u organizaciones locales podríamos colaborar?
- Mi equipo: La iglesia forma un Equipo de Respuesta de Emergencia. Los voluntarios pueden ayudar con la planificación, la comunicación, la logística, las finanzas, la protección, la atención emocional y el apoyo práctico.
- Mi respuesta: La iglesia crea un plan de respuesta. Puede incluir comidas calientes, kits de higiene, paquetes de alimentos, vales en efectivo, refugio, asistencia de voluntarios y apoyo emocional y espiritual.
Estos pasos son sencillos, pero pueden ahorrar tiempo, reducir el miedo y ayudar a las iglesias a responder sabiamente cuando la gente lo necesita.
Aprender juntos en Lisboa
Durante la formación impartida en Lisboa, los participantes aprendieron a evaluar los recursos de la iglesia local, comprender las necesidades de la comunidad, formar un Equipo de Respuesta a Emergencias y prepararse para posibles situaciones de emergencia.

El domingo por la mañana, el grupo se reunió en círculo y reflexionó sobre lo que había aprendido. Para muchos, un mensaje destacó claramente: las iglesias tienen que establecer relaciones antes de que se produzca el desastre. Deben conocer sus comunidades, ponerse en contacto con socios locales y preparar a sus equipos con antelación.
Un participante de Albufeira comentó:
“Me gustaría agradecerles la oportunidad de participar en la formación. Fue un momento único y de gran aprendizaje”.”
La respuesta también reveló un fuerte deseo de seguir preparándose. Los participantes pidieron a ADRA Portugal que continuara con la formación de Iglesias Preparadas para Desastres en las regiones locales.
Por qué las iglesias son importantes en una crisis
Las iglesias locales suelen estar cerca de las personas más afectadas. Conocen las calles, las familias, los ancianos, los niños y las personas que, de otro modo, podrían caer en el olvido.
El edificio de una iglesia puede convertirse en un refugio. La cocina de una iglesia puede ofrecer comidas calientes. Los miembros de la iglesia pueden ofrecer un oído atento, consuelo, oración y apoyo práctico. Los voluntarios pueden ayudar con la comunicación, la logística, la planificación y la distribución.
La preparación ya no es sólo responsabilidad de los profesionales de las emergencias. También es una oportunidad de ministerio para las iglesias que quieren amar bien a su prójimo.
Las oficinas nacionales de ADRA aportan conocimientos técnicos, experiencia en respuestas de emergencia, normas de protección y conexiones con la red más amplia de ADRA. Las iglesias locales aportan personas, instalaciones, confianza y un profundo conocimiento de sus comunidades. Juntas, pueden servir con compasión y habilidad.
En cada respuesta, la contribución de la iglesia debe seguir siendo práctica, humilde e incondicional: servir a las personas porque son amadas por Dios, nunca como condición para el interés o la participación religiosa.

Villarreal espera que este modelo siga creciendo en toda Europa, especialmente en países que se enfrentan a catástrofes repetidas año tras año. Ya se está preparando otra formación para voluntarios de ADRA en Francia.
“Quiero motivar a otros países de Europa para que empiecen a aplicar el programa de Iglesias Preparadas para Catástrofes”, dijo. “Si estuviéramos mejor preparados, podríamos marcar una enorme diferencia en la vida de las personas afectadas por emergencias. No me cabe duda de que es una forma significativa de mostrar el amor de Cristo a la gente cuando más lo necesita.”
Amor que prepara
La preparación ante las catástrofes no es miedo. Es amor por adelantado.
Es la iglesia diciendo a su comunidad: “Estamos aquí. Estamos preparados. Nos importa”.”
Como seguidores de Cristo, estamos llamados a amar a nuestro prójimo no sólo cuando llega la crisis, sino antes de que llegue a través de la sabiduría, la planificación, la colaboración y el servicio. Una iglesia preparada puede convertirse en un lugar de seguridad, dignidad, esperanza y compasión práctica.
A través de Disaster Ready Churches, ADRA Europa invita a iglesias locales, pastores, juntas directivas de iglesias y voluntarios a dar el siguiente paso. Empieza con lo que tienes. Infórmate sobre tu comunidad. Forme un equipo. Haz un plan.
Porque cuando ocurre un desastre, el amor ya debe estar listo para moverse.
*El artículo original se publicó en el sitio web de ADRA Europa.