(ALBANIA) 26 de agosto de 2020 – Las medidas de confinamiento impuestas durante la pandemia de COVID-19 han supuesto grandes dificultades para personas de todo el mundo. Sin embargo, en Albania, la situación se vio agravada por el hecho de que muchas personas no tenían un hogar donde refugiarse.
Un terremoto que sacudió el país en noviembre de 2019 causó la muerte de 51 personas, dejó heridas a unas 3.000 más y destruyó numerosos edificios, dejando a miles de familias sin hogar. Cuando comenzó el confinamiento a nivel nacional en marzo de 2020, muchas de estas personas vivían en tiendas de campaña o contenedores de transporte porque sus hogares seguían siendo inseguros e inhabitables.
Una de las zonas más afectadas fue la región de Kruja, situada justo al norte de Tirana, la capital de Albania. Fue aquí donde la Agencia Adventista de Desarrollo y Ayuda Humanitaria (ADRA) centró sus esfuerzos durante la pandemia, prestando apoyo a las familias que aún se estaban recuperando de los efectos del terremoto.

“Han sido unos meses difíciles porque las comunidades con las que trabajamos se encontraban viviendo al aire libre, en tiendas de campaña, sin infraestructuras adecuadas y carentes de las condiciones básicas para la vida”, afirma Kristi Qendro, directora de programas de ADRA en Albania. “ADRA inició su intervención justo después del terremoto de noviembre de 2019 y sigue trabajando para apoyar a las familias durante la pandemia de COVID-19 con paquetes de alimentos y productos de higiene, asesoramiento individual y grupal, apoyo psicosocial en línea y clases de refuerzo para los niños en riesgo de abandonar la escuela”.”
Ayudar a los más vulnerables
ADRA en Albania lleva más de diez años llevando a cabo proyectos educativos en las regiones afectadas, pero sus esfuerzos se han intensificado durante esta doble crisis. Inmediatamente después del terremoto, ADRA proporcionó suministros de emergencia a más de 100 familias. La ayuda incluyó tiendas de campaña y otros materiales para refugios, estufas, lavadoras, aseos portátiles, duchas y calentadores de agua solares, además de kits de higiene y comidas calientes. Además, aproximadamente 3.500 niños y adultos recibieron apoyo psicosocial a través de sesiones de asesoramiento individual, sesiones de terapia de grupo, excursiones y clases de refuerzo.
“Nuestra intervención se centró específicamente en las necesidades de las minorías romaní y egipcia, ya que estas comunidades se encuentran aún más marginadas”, afirma Altin Rexhepi, director ejecutivo de ADRA en Albania. “A pesar de la retórica política, proporcionar ayuda humanitaria a las comunidades romaní y egipcia no se considera una prioridad para el Gobierno ni para las instituciones estatales”.”
Cuando la pandemia agravó aún más las privaciones, ADRA consiguió financiación para proporcionar a 40 familias romaníes y egipcias paquetes de alimentos y productos de higiene durante dos meses. Otras treinta familias de las localidades de Thumane y Bubq recibieron productos de higiene durante ese periodo.
Cuidar de las almas atribuladas
Durante la pandemia, la necesidad de apoyo psicológico se acentuó, pero las vías para ofrecerlo se vieron limitadas. ADRA en Albania, en colaboración con la Iglesia Adventista del Séptimo Día, puso en marcha una línea telefónica de asesoramiento a nivel nacional para ayudar a las personas con necesidades de salud mental. Las personas que llamaban podían hablar con los psicólogos y trabajadores sociales de ADRA para recibir asesoramiento personal, mientras que tres pastores adventistas del séptimo día estaban disponibles para quienes manifestaran interés en el ámbito espiritual.
“Dimos a conocer la línea de ayuda de ADRA a través de nuestra página web oficial, Facebook e Instagram. Además, la iglesia difundió la noticia entre sus feligreses”, afirma Qendro.
Se asignó a diez estudiantes universitarios voluntarios la tarea de llamar a personas que habían recibido ayuda anteriormente de ADRA para conocer sus necesidades, tanto físicas como emocionales, y ofrecerles apoyo. Estas conversaciones brindaron a los trabajadores de ADRA la oportunidad de detectar problemas incipientes, como el maltrato infantil, y ayudar a los beneficiarios a afrontarlos de forma constructiva.
Ofrecer oportunidades educativas
Ayudar a los niños de familias con bajos ingresos a acceder a una educación de alta calidad es una de las principales prioridades de ADRA en Albania. Los alumnos de familias con bajos ingresos se vieron especialmente afectados cuando se cerraron los colegios durante la pandemia. En colaboración con el personal escolar de la región de Tirana, ADRA identificó a los niños en riesgo de abandonar los estudios y les proporcionó clases de refuerzo para ayudarles a comprender mejor las clases en línea. ADRA trabajó con un profesor para crear vídeos explicativos y compartió las lecciones en vídeo con los niños a través de un grupo de WhatsApp.
En julio de 2020 se reabrió el centro comunitario de ADRA en la localidad de Bubq y se inauguró un nuevo centro comunitario en la localidad de Borizane. Los centros comunitarios ofrecen clases, sesiones de asesoramiento en grupo y actividades recreativas para niños, adolescentes y adultos. Dado que los riesgos derivados de la COVID-19 persisten, los centros informan a la población sobre las medidas de protección adecuadas para combatir el virus y animan a los residentes locales a cuidar su salud física y mental. Los centros comunitarios de ADRA ofrecen un lugar de alegría y consuelo a las personas que sufren por las pérdidas sufridas a causa del terremoto y la pandemia.
Una familia encuentra la esperanza
A través de todos estos proyectos, ADRA está llevando esperanza a personas como Ermal*, que vive con sus padres, ya mayores, su mujer y sus tres hijos en el pueblo de Bubq. Después de que el terremoto dañara su casa, ADRA les proporcionó ropa, mantas, calefactores y otros suministros que necesitaban para sobrevivir al invierno viviendo en una tienda de campaña.
Mientras los trabajadores de ADRA prestaban apoyo psicológico a la familia tras el terremoto, se dieron cuenta de que Ermal padecía depresión y otros problemas de salud mental, aunque él nunca lo habría admitido. Ermal fue derivado a un psicólogo para recibir tratamiento, mientras que su esposa se benefició de la terapia de grupo en el centro comunitario de ADRA en Bubq. Dos de sus hijas, de 10 y 16 años, acudían al centro para participar en actividades positivas y divertidas, como manualidades y juegos, que les ayudaban a distraerse de los problemas que les rodeaban. Durante el confinamiento por la COVID-19, ADRA ofreció apoyo emocional y espiritual a toda la familia mediante consultas en línea sobre cómo afrontar la pandemia.
Ahora que Ermal y su familia han tramitado los documentos necesarios para la reconstrucción de su hogar, miran hacia el futuro con mayor optimismo. ADRA sigue prestando apoyo a las comunidades albanesas en sus esfuerzos por recuperarse de una doble catástrofe.
La respuesta de ADRA ante la COVID-19 en Albania forma parte de su esfuerzo mundial para aliviar el sufrimiento causado por la pandemia. Como brazo humanitario global de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, ADRA está prestando asistencia a aproximadamente 2,7 millones de familias en más de 70 países durante la pandemia. Las actividades de ayuda de emergencia de ADRA incluyen la distribución de alimentos, productos de higiene y vales en efectivo a las personas necesitadas, así como la formación de los trabajadores de primera línea y el suministro de material médico a los hospitales que atienden a comunidades vulnerables. Para colaborar con la respuesta actual de ADRA ante la COVID-19, visita ADRA.org.
* Se ha cambiado el nombre por motivos de privacidad.
Para consultas periodísticas sobre esta noticia, envía un correo electrónico a press@adra.org.
SOBRE ADRA
La Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales es el brazo humanitario internacional de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que presta servicio en 118 países. Su labor empodera a las comunidades y cambia vidas en todo el mundo proporcionando desarrollo comunitario sostenible y ayuda en caso de catástrofes. El propósito de ADRA es servir a la humanidad para que todos puedan vivir como Dios manda. Para más información, visite ADRA.org.