En el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, el 19 de agosto, la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) reconoce la dedicación y compasión de muchos profesionales cuyos incansables esfuerzos impulsan una significativa labor humanitaria. Este año, ADRA destaca a Annette Parris, la inspiradora directora de ADRA Curazao y ADRA Bonaire, cuyo trabajo ejemplifica la profunda diferencia que una persona puede marcar en el mundo. Annette Parris demuestra el impacto del compromiso inquebrantable y la compasión en los esfuerzos humanitarios.
La extraordinaria trayectoria de Annette Parris con ADRA comenzó en 2011, cuando otro director nacional la inspiró para dedicar su vida a la labor humanitaria.
“No conocía ADRA. Lo que me atrajo de la misión fue el director de los Países Bajos que trabajaba en Aruba y que me entusiasmó para conocer ADRA. Así fue como entré en ADRA”, dice el director de país de Aruba y Bonaire.
Comienza un viaje
La recompensa del trabajo humanitario
Ser testigo directo de cómo el apoyo de ADRA cambia vidas es inmensamente gratificante. Annette se conmueve constantemente con las historias transformadoras de quienes se benefician de los programas de ADRA, y el compromiso desinteresado de los muchos voluntarios hace que cada esfuerzo merezca la pena.
“Lo más gratificante son sus historias: lo que más me gusta son esas historias. Cuando ayudas a un determinado grupo objetivo y a determinadas personas, te cuentan cómo les ha cambiado la vida. Eso es gratificante para mí. También es muy gratificante la disponibilidad de nuestros voluntarios para hacer el trabajo. Eso me encanta”, añade Annette.
Momentos memorables
Una de las experiencias más memorables de Annette con ADRA Bonaire tuvo lugar durante una transición crucial para la oficina nacional. Cuando se unió al equipo, ADRA Bonaire estaba cambiando su programa de alimentos de financiación local a apoyo gubernamental. Inesperadamente, a Annette se le asignó la tarea de organizar un curso de cocina para 100 participantes, un reto que al principio le pareció abrumador.
Sin embargo, lo que empezó como una tarea de enormes proporciones se transformó en un acontecimiento de gran éxito. El curso de cocina se convirtió en una atractiva demostración que enseñó a los participantes valiosas técnicas para preparar platos vegetarianos sanos. Annette recuerda cómo la iniciativa no solo dotó a los asistentes de conocimientos prácticos de cocina, sino que también fomentó un fuerte sentido de comunidad, convirtiendo un proyecto difícil en una experiencia significativa e impactante.
Sobre la experiencia, Annette dice: “Lo que más me gustó fue que los clientes del programa de alimentación recibían paquetes cada semana y se les animaba a aprender a cocinar comida vegetariana y sana simplemente haciendo este curso de alimentación. Pero lo que más me sorprendió fue que me dijeran: ‘¡Oh, esta noche vas a dar un curso de comida para 100 personas! Vale, hay que estar por todas partes para esta misión’.”
Afrontar los retos de frente
Como directora nacional, Annette se enfrentó directamente a numerosos retos. La pandemia de COVID-19 trajo consigo dificultades sin precedentes, como un paro económico total y una importante afluencia de emigrantes venezolanos que llegaban en pateras.
Las oficinas de ADRA en Aruba y Bonaire tuvieron que actuar con rapidez para atender las necesidades urgentes de cientos de inmigrantes, que necesitaban desesperadamente trabajo y artículos de primera necesidad. El papel de Annette fue crucial para gestionar el aumento de la demanda de ayuda humanitaria en aquellos tiempos difíciles.
A pesar de las limitaciones de la pandemia, Annette sorteó la crisis con eficacia y compasión, asegurándose de que tanto la comunidad local como las familias venezolanas que huían del conflicto recibieran apoyo y asistencia esenciales. Su liderazgo fue decisivo para adaptarse a la evolución de las necesidades y seguir prestando una ayuda vital durante la pandemia.
“Los emigrantes querían trabajar, pero en aquella época no había trabajo. Había muchos”, recuerda Annette. “Era un reto. Así que nos asociamos con otros programas de alimentos y con la Cruz Roja para ayudar a las familias migrantes y a la comunidad. Y creo que fue satisfactorio ver cómo esto cubría una necesidad básica para ellos”.”
Logros y aspiraciones futuras
Annette se enorgullece enormemente de la capacidad de ADRA para responder rápidamente a las emergencias, llegando a menudo al lugar de los hechos antes que otras agencias. Este enfoque proactivo es un testimonio de la fortaleza de la red de ADRA. Está especialmente orgullosa de cómo la red internacional de ADRA moviliza el apoyo durante las crisis, como la asistencia en curso para Ucrania, o cuando las catástrofes naturales golpean el Caribe y otras regiones de todo el mundo. Annette cree que el liderazgo de ADRA en la respuesta a emergencias ha mejorado su eficacia a la hora de conectar con las comunidades locales.
“Hemos tenido muchas catástrofes sucediéndose una tras otra, emergencias globales, y ADRA siempre está en el lugar antes de que otras agencias entren en acción. Creo que ése es uno de nuestros mayores logros”, afirma.
De cara al futuro, Annette imagina que ADRA tendrá un impacto duradero atendiendo tanto las necesidades inmediatas como las soluciones a largo plazo. Espera que la organización sea reconocida por su enfoque holístico, que abarca no sólo la ayuda física y material, sino también el apoyo mental y social.
“Mi ADRA, mi historia” es trabajar con las comunidades para que juntos podamos lograr un cambio sostenible".”
La Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales es el brazo humanitario internacional de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que presta servicio en 118 países. Su labor empodera a las comunidades y cambia vidas en todo el mundo proporcionando desarrollo comunitario sostenible y ayuda en caso de catástrofes. El propósito de ADRA es servir a la humanidad para que todos puedan vivir como Dios manda.