Antes de huir de la violencia política en Myanmar, la mayoría de estos hombres eran agricultores, comerciantes y jornaleros. Como no hay oportunidades laborales para los refugiados rohingya en Bangladesh, los hombres no tienen otra cosa que hacer que hacer cola en el centro de distribución de alimentos. Allí recibirán los alimentos necesarios para mantener con vida a sus familias.