Para los caminantes, que huyen a pie del colapso económico de Venezuela, no siempre es fácil conseguir buena comida. En las principales carreteras de Colombia, ADRA va y viene repartiendo comidas, a menudo la única comida que los caminantes reciben al día. La pequeña Elena* hace un alto en el camino para disfrutar de su sándwich, su bebida electrolítica y otros tentempiés metidos en la fiambrera de cartón.