Raniza vive en una aldea de tharu, una población de habitantes de los bosques autóctonos de las estribaciones del Himalaya, en el sur de Nepal. Hace unos años no sabía leer ni escribir y su única fuente de ingresos era cortar y vender leña.
Como tantas mujeres de su pueblo, Raniza vivió una vida de trabajo constante, primero como niña y luego como novia adolescente. Rara vez salía de casa, tenía pocos amigos y aún menos oportunidades de educación.
Cuando ADRA le ofreció alfabetización y formación profesional en su pueblo, ella estaba desesperada por aprovechar la oportunidad. Su marido se opuso, pero cedió después de que los representantes de ADRA le explicaran personalmente los beneficios de una esposa alfabetizada y económicamente productiva.
ADRA no sólo enseñó a las mujeres a leer, escribir y calcular precios en el mercado, sino que también les enseñó liderazgo, finanzas personales y alternativas profesionales a la deforestación. Tras la formación, las participantes formaron grupos de apoyo financiero y emocional.
Juntas, estas mujeres aunaron sus recursos y contribuyeron a varias actividades generadoras de ingresos de gran éxito, sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. Estas empresas tuvieron tanto éxito que ADRA ofreció formación adicional en huertos familiares y producción de biobriketts, una alternativa a la leña.
Ahora las mujeres tienen una formación avanzada en agricultura y finanzas que les permite prosperar a ellas y a sus familias.
Raniza abrió un negocio de sastrería. Tuvo cierto éxito, pero quería ampliarlo para ayudar más a su familia, así que añadió una tienda de aperitivos y luego una pequeña tienda de comestibles. Ahora, con los tres negocios, su familia está económicamente segura y Raniza no tendrá que volver a cortar leña.
ADRA reconoce el valor de las mujeres alfabetizadas y productivas. Contribuyen a sus familias, a la sociedad y a su propia felicidad, creando un ciclo positivo que se dejará sentir durante generaciones.