Macedonia: Testimonios de una familia siria en busca de refugio

Hay mucha gente en la estación de Tabanovce mientras los refugiados salen del tren. Hoy han cruzado la frontera desde Grecia, donde llegaron a Europa, y han subido al tren en la primera estación de Macedonia.
Las pocas tiendas instaladas como refugios se llenan rápidamente, y las familias deben buscar otros lugares para comer y descansar. Por suerte, hoy no llueve.
Mayas, de 12 años, y Wasama, de 10, son hermanas que huyen de Siria con su hermano mayor Mohammed, de 16, y sus padres. Viajan juntas en un grupo de doce personas con otros miembros de la familia, y se dirigen a Noruega.
Mohammed dice que llevan catorce días viajando y que ellos, como muchos otros, llegaron en un barco desde Turquía a Grecia. “Viajar es muy difícil. Mira a los niños: no tienen chaquetas”, dice.
Mayas tiene suerte de tener una chaqueta, un gorro y guantes de invierno, y Wasama también, pero sus primos pequeños no tienen nada.
Su madre nos pide chaquetas para los pequeños que tiritan bajo el viento helado, pero hoy no nos queda ninguna para dar, y tampoco hay otros grupos que proporcionen estos imprescindibles.
Lo único que podemos darles hoy es comida, con la esperanza de tener más abrigos para el próximo grupo.
La familia se sienta justo al borde del andén. Cuando pasa un tren, Mayas y su hermana ponen los pies en el andén, pero siguen estando a escasos centímetros del tren que pasa. Extienden las manos hacia el tren, que pasa como un rayo, y disfrutan del rápido y bienvenido soplo de calor.