A los 22 meses, Halimu cayó enferma. No podía moverse ni comer y tenía mucha fiebre. Su madre, Abshiru, no sabía qué le pasaba ni qué hacer. El pequeño pueblo de Etiopía donde vive tiene recursos limitados, y su marido es discapacitado y no puede trabajar. Abshiru casi no tenía esperanzas de que su hija sobreviviera.
El programa de alimentación suplementaria y formación de ADRA proporciona alimentos a niños como Halimu, que sufren desnutrición.
Abshiru llevó a Halimu a una enfermera de un centro de salud local, que inmediatamente aconsejó a la madre que llevara al bebé al centro de salud de ADRA. En cuanto Abshiru llegó al centro de ADRA, una enfermera midió el brazo de Halimu, le diagnosticó desnutrición grave y empezó a tratarla con medicamentos.
La enfermera dio a Halimu una pequeña cantidad de Plumpy'Nut, un alimento a base de cacahuete que revierte la desnutrición. El bebé se lo tragó, el primer bocado de comida que ingería en mucho tiempo.
Tuvieron que pasar muchas semanas de revisiones, chequeos y apoyo nutricional antes de que Halimu volviera a estar bien. Pero ahora Halimu puede andar y jugar con otros niños, y Abshiru no puede dejar de sonreír.
Cada día, niños como Halimu corren el riesgo de morir de desnutrición. Los programas de alimentación suplementaria de ADRA han salvado a más de 10.000 niños como Halimu, sometiéndolos a cursos de rehabilitación de ocho semanas para revertir su desnutrición. Gracias a donaciones de todo el mundo, ADRA ha formado a cientos de trabajadores sanitarios y voluntarios comunitarios para identificar a los niños y madres que sufren desnutrición, salvando así innumerables vidas.