En honor al Día Mundial del Refugiado, ADRA se une a otras agencias humanitarias religiosas líderes y al ACNUR para honrar el Pacto Mundial sobre Refugiados reafirmando nuestro compromiso y apoyo para defender a los refugiados y desplazados. Vea la declaración completa del ACNUR aquí. Para consultar la declaración completa de ADRA sobre el Día Mundial del Refugiado, véase más abajo.
SILVER SPRING, MD (17 de junio de 2019) - El 20 de junio es el Día Mundial del Refugiado, cuando la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) se une a las Naciones Unidas y al mundo para conmemorar la fuerza, el coraje y la perseverancia de millones de refugiados, y mostrar su apoyo a las familias obligadas a abandonar sus hogares debido a la persecución o el conflicto.
ADRA mantiene su compromiso de apoyar y proteger a los refugiados y otros niños, mujeres y hombres desplazados, proporcionando alimentos, refugio, agua potable, artículos de higiene, apoyo psicosocial y otros servicios a miles de refugiados, desplazados internos y apátridas en unos 40 países.
ADRA cree que los refugiados tienen derecho a vivir sus vidas libres de la vergüenza del ostracismo o de vivir bajo los grilletes de la persecución y la guerra. Por eso ADRA sigue haciendo lo que mejor sabe hacer: servir a todos los necesitados.
Con el fin de tener un mayor impacto, ADRA pretende ir más allá de ser sólo las manos y los pies de Jesús, sino ser la voz de quienes han sido desplazados de sus hogares, ignorados, descartados e incluso rechazados.
Junto con nuestras 131 oficinas de la red y la Iglesia Adventista, ADRA está centrando sus esfuerzos en resaltar la importancia de proporcionar educación a los jóvenes, especialmente a los niños y jóvenes refugiados.
CUATRO MILLONES. Ese es el número de niños y jóvenes refugiados que no van a la escuela, según el Instituto de Estadística de la UNESCO. Además, los niños refugiados tienen CINCO VECES más probabilidades de no ir a la escuela que los niños no refugiados.
Las asombrosas cifras son razón suficiente para que la educación de los niños refugiados y desplazados sea de la máxima importancia y requiera toda nuestra atención.
El informe indicaba además que, de continuar los conflictos, los desplazamientos y el colapso económico, estos niños y jóvenes se verán privados de educación, lo que dificultará cualquier posibilidad de éxito en su futuro. Imagínese que ese niño o joven tuviera la oportunidad de leer, razonar, reflexionar y estar en camino de alcanzar todo su potencial; ¿cuántas comunidades se verían positivamente impactadas por su servicio porque fueron a la escuela?
Asistir a la escuela también ayuda a los niños refugiados a integrarse en la comunidad de acogida, dándoles la oportunidad de aprender el idioma, hacer nuevos amigos y, en el futuro, obtener las cualificaciones y habilidades necesarias para ser autosuficientes, aumentar la confianza, la autoestima y la dignidad, y contribuir a su comunidad local y al país de acogida.
Por eso es más importante que nunca que demos el ejemplo fundado en Mateo 25 de servir a los demás, independientemente de que sean refugiados o tengan diferencias de clase, sexo, etnia o discapacidad. ADRA está tomando una posición para ser la voz de Jesús para el cambio para que todos puedan vivir como Dios manda.
ADRA se compromete a hablar en nombre de los niños que carecen de acceso a la educación, y reunirá apoyo para que los niños desplazados y todos los niños del mundo tengan acceso a la educación y se les den los medios para estar escolarizados. A las futuras generaciones de nuestro mundo no se les debe negar nunca la oportunidad de desarrollar su potencial y luchar por la excelencia educativa. Y punto.
A través de la educación, los niños y jóvenes que viven en refugios pueden salir de un ciclo continuo de pobreza, vivir en un mundo en el que las tasas de mortalidad infantil y desnutrición se reducirían significativamente, y los países libres de conflictos tendrían escuelas establecidas con profesores formados en un entorno de aprendizaje seguro. De hecho, una población educada puede tener un impacto significativo en la reducción del riesgo de conflicto, y contribuye positivamente a una sociedad próspera.
Deseamos ser el cambio que el mundo necesita, pero para conseguirlo hará falta algo más que nosotros.
UN MILLÓN. Ese es el número de firmas que ADRA necesita urgentemente para enviar a los líderes mundiales el mensaje de que la educación para todos -sin excepciones- importa, y que hay que actuar para garantizar que TODOS LOS NIÑOS, EN TODAS PARTES, ESTÉN EN LA ESCUELA. Firme la petición en ADRA.org/InSchool.
La firma de la petición envía un mensaje inequívoco de que los niños refugiados y todos los niños importan, y que merecen un futuro brillante sólo accesible a través del poder transformador de la educación.
ADRA quiere conseguir un millón de firmas antes de junio de 2020. A continuación, la petición se presentará a UNICEF y a otros líderes mundiales en un llamamiento a la acción para garantizar que TODOS LOS NIÑOS, EN TODAS PARTES, ESTÉN EN LA ESCUELA.
Gracias por ser la voz de nuestros niños y jóvenes, y por dejar huella en las generaciones futuras.
SOBRE ADRA
La Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales es el brazo humanitario de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Su labor empodera a las comunidades y cambia vidas en todo el mundo proporcionando desarrollo comunitario sostenible y ayuda en caso de catástrofes. Para más información, visite ADRA.org.