Llamamiento urgente para ayudar a los afectados recientemente por catástrofes naturales
En el mes de marzo se produjeron numerosas catástrofes, entre ellas la peor tormenta tropical registrada que afectó a las regiones del sur de África de Mozambique, Malawi y Zimbabue. Durante ese mismo mes, Nepal e Indonesia también fueron los más afectados por fuertes lluvias e inundaciones.
En el conjunto de estos países se perdieron miles de vidas y cientos de miles más se vieron desplazados y obligados a buscar refugio en albergues. ADRA está llevando a cabo evaluaciones de las necesidades para ayudar a todas las personas afectadas, incluidos los esfuerzos de recuperación a largo plazo.
Jonathan Duffy, presidente de la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) Internacional, compartió sus reflexiones sobre las recientes catástrofes, y hace un llamamiento para que se siga ayudando a los países que se enfrentan a las secuelas de las catástrofes.
Véase la declaración completa más abajo:
El 15 de marzo, Mozambique, Malaui y Zimbabue, naciones del sur de África, sufrieron el fuerte impacto del ciclón Idai, una tormenta tan potente que ha sido calificada como el peor ciclón tropical registrado en el hemisferio sur.
En los tres países, la evaluación de los daños indica que se perdieron más de 1.000 vidas, más de 161.000 personas buscaron refugio en albergues, más de 239.000 casas quedaron destruidas, innumerables cultivos y ganado quedaron bajo el agua, más de 3.500 escuelas sufrieron daños; se han registrado más de 4.000 casos de personas que contrajeron el cólera, y sólo en Mozambique casi 1,5 millones de personas luchan ahora por sobrevivir a las secuelas del ciclón.h.
Muchos no lo sabían, pero las fuertes lluvias, que se convirtieron en inundaciones, también azotaron Indonesia el 18 de marzo, dejando 159 muertos y más de 11.000 desplazados.
Además, en Nepal, el país fue duramente golpeado por fuertes vientos acompañados de granizadas y lluvias torrenciales que azotaron los distritos de Bara y Parsa el 31 de marzo. Aunque la tormenta duró unos 30 minutos, al menos 30 personas perdieron la vida, más de 1.000 viviendas sufrieron daños y más de 1.200 personas fueron desplazadas. La tormenta provocó cortes de electricidad, arrancó árboles, bloqueó carreteras y contaminó pozos de agua.
Sí, estas cifras son sombrías y alarmantes, e incluso desalentadoras, pero quiero asegurarles que hay esperanza en el horizonte para la población de estos países y de otros que se enfrentan a graves limitaciones por las recientes crisis provocadas por catástrofes naturales.
A través de colaboradores como usted, ADRA ha estado trabajando estrechamente con las autoridades locales e internacionales para evaluar las necesidades de las comunidades más afectadas, y lo está haciendo en estrecha colaboración con las iglesias adventistas locales para proporcionar ayuda.
En respuesta al ciclón Idai, ADRA ha podido proporcionar alimentos y refugio inmediatos, ayudar a concienciar sobre las prácticas higiénicas y ofrecer servicios de asesoramiento a quienes están de luto. Aunque Idai ya ha pasado y las inundaciones han retrocedido, aún quedan necesidades por cubrir para muchas personas que se enfrentan a las consecuencias de desastres naturales en todo el mundo.
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