SILVER SPRING, Maryland - En Tailandia, la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) ofrece clases de formación profesional a los refugiados que se esfuerzan por llegar a fin de mes.
Entre los beneficiarios están Na Aye Yin, su marido Kyite Yee y sus dos hijos, que huyeron de Myanmar, su país natal, al campo de refugiados de Unpiem Mai, en Tak (Tailandia). Al llegar al campo, Na Aye Yin y su familia se sintieron decepcionados al enterarse de que no estaban en la lista para recibir alimentos gratuitos como parte de un programa nacional ofrecido por el gobierno tailandés. Sin otra opción, la familia recurrió a trabajar para otros refugiados y utilizar el magro salario para alimentar a sus dos hijos.
Poco después, Na Aye Yin oyó hablar de un proyecto llamado ‘Formación profesional para refugiados de Myanmar’ (VTRM) que ofrecería cursos de formación profesional a los residentes del campo. Los cursos ofrecidos incluían costura, bordado, soldadura, cuidado de ancianos y niños, mecánica básica de automóviles, cocina y repostería, y peluquería.
Na Aye Yin tomó la decisión de dejar de trabajar y, en su lugar, asistir a la primera clase de peluquería. Era una alumna entusiasta y trabajadora que disfrutaba de la clase. Tras completar el curso inicial de 150 horas, se matriculó para seguir estudiando en este campo a través de la formación impartida por el Thai Vocational College, que está asociado con ADRA Tailandia.
Equipada con formación y sus recién adquiridas habilidades, Na Aye Yin se armó de valor para transformar parte de su casa de bambú en una peluquería. El éxito que obtuvo con este negocio convenció a su marido, Kyite Yee, para que se implicara también y solicitara estudiar peluquería.
Na Aye Yin y Kyite Yee no sólo se han hecho autosuficientes con el éxito de su tienda, sino que colaboran para prestar servicios gratuitos a los refugiados sin ingresos de su comunidad. “Queremos ayudar a los demás, eso nos da más felicidad en el corazón”, afirma Na Aye Yin.
La vida en un campo a menudo lleva a los refugiados a sentirse desesperanzados y sin opciones para salir adelante. Hay muchos otros refugiados como Na Aye Yin que siguen desesperados por tener la oportunidad de adquirir conocimientos que puedan aplicar para ser autosuficientes y eficaces en su comunidad. El éxito de Na Aye Yin y su marido ha animado al personal de formación a comprobar de primera mano que los cursos ofrecidos por el proyecto VTRM de ADRA Tailandia realmente cambian vidas.
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