
Nina es una abuela ucraniana de 82 años. La noche antes de que ADRA la conociera, se subió a un tren con su hermana y el marido de ésta y abandonó su país huyendo de la violencia del conflicto.
Esta evacuación no es la primera vez que Nina huye de un conflicto.
En 1941, Nina sólo tenía un año cuando los nazis invadieron su ciudad natal. Sus padres la cogieron y huyeron a Siberia para mantenerla a salvo de la crisis en casa.
Esta vez, lo único que Nina pudo llevar consigo fue lo que podía cargar: dos pequeñas bolsas con documentos, algo de ropa y un pendrive con algunas fotos. Atrás quedaba su gran y preciado álbum de fotos lleno de recuerdos de su vida que no pudo llevar con todo lo demás.
Cada noche, antes de partir, podía oír las sirenas y escuchar las explosiones desde su querido apartamento. Pero, como muchas personas mayores o con movilidad reducida, no siempre podía bajar hasta el refugio.
“Soy demasiado viejo para bajar de 9th piso todo el tiempo”, dijo. “Me quedé allí y esperé lo mejor. Pero entonces yo, con mi hermana y su marido, decidimos irnos”.”
A medida que pasábamos más tiempo con ella, nos dimos cuenta de que está muy conectada con la tecnología. Utiliza el correo electrónico para enviar mensajes a sus amigos y le encanta usar su smartphone para hacer fotos. Tomó fotos de su hermana y su marido mientras esperaban el transporte en la tienda de ADRA y trató de ser positiva en las siguientes etapas de su viaje.
Afortunadamente, el hijo y los dos nietos de Nina la recibirán en Alemania cuando lleguen, pero echa de menos su hogar.
“Realmente no sé cuándo terminará esto”, dijo. “Pero si termina, me gustaría volver a mi apartamento”.”