El programa de Asistencia Invernal de ADRA proporciona a los desplazados internos sirios ropa de invierno y mantas para mantenerse calientes durante el brutal invierno sirio.
Rita es una anciana que nunca imaginó tener que abandonar su hogar a estas alturas de la vida. Pero cuando la violencia y los disturbios en Siria amenazaron su seguridad y la de su familia, no le quedó más remedio.
Rita huyó de su casa con los miembros de su familia que le quedaban y no pudo llevarse nada. “Dejé mi casa en la estacada”, dice. “Me quedé con las manos vacías. Mataron al único hijo del que dependía.
El hogar de Rita es ahora una escuela, donde comparte el aula con sus nietos y otras familias. La habitación no ofrece intimidad y muy poca protección, y la familia pasa con dificultad las largas noches de invierno.
“En esta escuela no hay puertas ni ventanas, y el frío me congela todas las noches”, cuenta Rita. “Sólo hay una manta, y por la noche mis nietos y yo a veces nos calentamos abrazándonos y llorando. Dejamos nuestras casas sin ropa y sin esperanza, y aquí estamos”.”
ADRA Siria proporcionó a Rita y su familia cuatro mantas y ropa de abrigo de invierno para siete personas, incluidos los niños. Ahora puede abrigarse por las noches y disfrutar del calor de sus nietos.
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