
“Esa noche, mi hijo menor había salido a arbitrar un partido de baloncesto en el gimnasio cercano. Cuando nos enteramos de que el gimnasio se había derrumbado durante el terremoto, ya tenía un presentimiento: aún no había vuelto a casa. Participar en la sesión de PFA y compartir mis sentimientos con los demás me ha ayudado de verdad”. ~ Gemma
“Corriendo descalza con mis siete hijos durante el terremoto, confié nuestra seguridad al cielo. Incluso ahora, el miedo persiste, pero participar en la sesión de ALP y escuchar las historias de otros supervivientes me ha aliviado el corazón. Me encanta participar en debates como éste”. ~ Joan