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Madagascar: La experiencia de Voahary con los programas de almuerzos

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Por ADRA Internacional
Publicado el 16 de diciembre de 2014
Niños esperando en fila.

Voahary tiene 15 años y es un chico en crecimiento en las afueras de Antananarivo, en Madagascar. Se sienta inquieto en su asiento de la escuela, pero hoy tiene suerte. Su distracción de estos días viene provocada por sus ganas de salir a jugar, pero no hace tanto tiempo que su falta de concentración venía provocada por el hambre.

Un estómago rugiente en clase es mucho más que una distracción para un niño como Voahary, cuya familia es demasiado pobre para darle el desayuno o el almuerzo. Cuando los niños pasan hambre, no son capaces de concentrarse y carecen de la energía necesaria para seguir el ritmo y recibir la educación que merecen.

ADRA ha puesto en marcha programas de almuerzos escolares en Madagascar, alimentando a 1.115 niños durante el curso escolar con más de 20.000 paquetes de comida.

Las familias empobrecidas a menudo tienen que elegir entre la comida o la educación porque no tienen recursos suficientes para ambas cosas. Las escuelas de la zona donde vive Voahary habían visto disminuir drásticamente el número de alumnos matriculados en los últimos años. En menos de cinco años, la escuela de Voahary pasó de tener más de 900 alumnos a tener 380.

ADRA apoya la educación a través de varios proyectos, entre ellos los programas de alimentación escolar. Estos programas mejoran el aprendizaje de los alumnos y motivan a los padres a mantener a sus hijos en la escuela. ADRA distribuye paquetes de comida a seis escuelas primarias y un orfanato de Antananarivo (Madagascar).

En total, se han distribuido 20.050 paquetes de comida, que han proporcionado almuerzos a 1.115 estudiantes. Cada paquete contiene una comida completa de arroz, verduras deshidratadas, proteína de soja y un paquete de condimentos enriquecido con vitaminas y minerales.

El padre de Voahary es barrendero y su madre trabaja en una lavandería. Ninguno de los dos tiene muchos ingresos y dependen de sus hijos para las tareas domésticas y para ir a buscar agua. Por eso, antes de que empezara el programa de ADRA, Voahary consumía mucha energía pero no comía lo suficiente para mantenerla.

Los almuerzos regulares han transformado a Voahary en un estudiante activo con grandes sueños. Espera ser médico algún día para poder ayudar a los demás a mantenerse sanos.

*Publicado por la Agencia Adventista de Desarrollo y Ayuda Humanitaria (ADRA), la rama humanitaria de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Más información sobre ADRA.

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