Alrededor de medio millón de dominicanos de ascendencia haitiana se enfrentan a la deportación en la República Dominicana.
Hace dos años, una decisión judicial despojó de su ciudadanía a los dominicanos nacidos de migrantes haitianos, aplicada retroactivamente a todos los nacidos después de 1929. Esta decisión dejó apátridas a decenas de miles de dominicanos de ascendencia haitiana, que se vieron obligados a ‘regresar’ a un país que muchos ni siquiera habían visitado y en el que no tenían familia.
Desde entonces, el gobierno dominicano ha aprobado una ley que permite a las personas nacidas de padres extranjeros indocumentados solicitar permisos de residencia como extranjeros y, posteriormente, solicitar la naturalización. Hasta la fecha, sólo una pequeña parte de los solicitantes ha recibido el permiso, ya que la mayoría no cumple todos los requisitos.
Miles de personas se han marchado voluntariamente, entre amenazas de deportación. Sin ningún lugar adonde ir, muchos se están instalando en míseros campamentos en Haití.
ADRA Haití ha comenzado a implementar una respuesta a la creciente crisis. Han distribuido kits de alimentos, diseñados para alimentar a una familia entera durante dos semanas, unidades de purificación de agua y kits de higiene a 115 familias.