ADRA aumenta su ayuda a las zonas vulnerables del sur de Sudán
SILVER SPRING, MD. - Mientras el 31 de enero se anunciaban los resultados de un histórico referéndum en Sudán del Sur que declaraba efectivamente la independencia del norte tras décadas de hostilidades, la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) continúa la ejecución de un proyecto plurianual para proporcionar mejor salud, nutrición y capacitación a más de medio millón de personas vulnerables.
El programa de Salud, Nutrición y Empoderamiento de Sudán del Sur (SSHiNE), de tres años de duración y dotado con $55,7 millones de euros, se centrará en abordar algunos de los problemas más acuciantes a los que se enfrenta Sudán del Sur, como las elevadísimas tasas de malnutrición entre los niños pequeños, las altas tasas de mortalidad infantil y materna, el deficiente acceso al agua y al saneamiento, la alta incidencia de enfermedades infantiles y transmitidas por el agua, la falta de servicios sanitarios y de personal médico capacitado, las bajas tasas de alfabetización, especialmente entre las mujeres, y la omnipresente desigualdad de género.
Este programa se centra en Bahr-El-Ghazal septentrional, Warrap y Alto Nilo, tres de los estados más vulnerables del país, donde se ha detectado un elevado número de desplazados internos como consecuencia de décadas de guerra civil con el norte. En la actualidad, Sudán del Sur alberga el mayor número de desplazados internos del mundo. Hasta ahora, menos de la mitad de los 4,2 millones de desplazados durante la guerra han regresado a sus hogares. De esa cifra, más de 400.000 se han asentado hasta ahora en el norte de Bahr-El-Ghazal y muchos otros en la vecina Warrap, según USAID.
Esta afluencia posbélica de retornados ha provocado un aumento de la inseguridad alimentaria y una malnutrición crónica generalizada debido a que la mayoría de los hogares no pueden cultivar o lo hacen de forma limitada. También ha puesto a prueba los servicios sanitarios locales y ha llamado la atención sobre la necesidad de mejorar el acceso a la atención médica y a profesionales sanitarios capacitados. También se ha detectado la necesidad de mejorar el acceso al agua y el saneamiento, y de aumentar la tasa de alfabetización de las mujeres, que en esta región es una de las más bajas del mundo.
La estrategia del SSHiNE se centrará en reducir la malnutrición de los niños menores de cinco años mejorando las prácticas de alimentación y consumo de los lactantes, los niños pequeños y las mujeres embarazadas y lactantes. Además, el programa tratará de disminuir la prevalencia de enfermedades, especialmente las infantiles, mejorando el acceso y el uso de servicios sanitarios de calidad y aumentando la práctica de comportamientos adecuados en materia de salud e higiene. ADRA espera también mejorar el empoderamiento de las mujeres en los hogares y las comunidades aumentando la participación activa de las mujeres en el liderazgo de la comunidad y su control compartido sobre los recursos del hogar.
El programa SSHiNE, cuya finalización está prevista para junio de 2013, se está ejecutando con financiación de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y con la colaboración de un consorcio de socios internacionales, entre ellos Food for the Hungry International, Concern Worldwide, Malaria Consortium y la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins; y socios locales Assistance Mission to Africa, Nile Hope Development Forum (NHDF) y Aweil Community Development Organization (ACDO). Los beneficiarios directos serán más de 500.000 personas, entre ellas unos 40.000 niños, y 504.000 beneficiarios indirectos.
La prolongada guerra de Sudán -la más larga de África- se cobró la vida de unos dos millones de personas y desplazó a más de cuatro millones durante su duración, de 1955 a 1972 y de 1983 a 2005. A principios de enero de 2011, se celebró un referéndum para determinar la secesión del sur del norte, siguiendo los términos de un acuerdo de paz de 2005. Aunque la guerra terminó hace seis años, los retornados a Sudán del Sur se han encontrado a menudo con nuevos retos, como dificultades económicas, altas tasas de desempleo, mayor inseguridad alimentaria, hídrica y sanitaria, y conflictos localizados.
Gracias a tu ayuda, alimentos y otros recursos llegan con urgencia a personas necesitadas de todo el mundo. Gracias por sus continuas oraciones y contribuciones.