Querida familia de ADRA,

Aquí en Estados Unidos, los pájaros nos recuerdan que es primavera. Las flores florecen, de los árboles brotan nuevas ramas y los pájaros lo cantan todo. 

Las aves también nos recuerdan el amor de Dios por nosotros. En Mateo se nos dice: “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni guardan en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho más valiosos que ellas?”.”

Estos pequeños y valiosos recordatorios del amor divino parecen cantar con fuerza hoy, día en que celebramos a Jesús como nuestro salvador. 

La primavera es una estación de renacimiento -vida y promesa tras los cielos grises del invierno- y ningún día lo expresa mejor que la Pascua, el día en que el Señor resucitó de la tumba. Reflexiona sobre lo que Jesús le dice a Marta, mientras ella atraviesa su propio invierno de dolor por la muerte de su hermano Lázaro:

“Yo soy la resurrección y la vida. El que crea en mí vivirá, aunque muera; y el que viva creyendo en mí no morirá jamás. ¿Creéis en esto?”

La misma pregunta se aplica a todos nosotros. ¿Crees en esto?

Hoy, no pienses en el miedo a la muerte o a una pandemia. Piensa, en cambio, en la promesa de la vida. Y si lo olvidas, deja que los pájaros te lo recuerden.

Que Dios os bendiga a todos

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Acerca de ADRA

La Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales es el brazo humanitario internacional de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que presta servicio en 120 países. Su labor empodera a las comunidades y cambia vidas en todo el mundo proporcionando desarrollo comunitario sostenible y ayuda en caso de catástrofes. El propósito de ADRA es servir a la humanidad para que todos puedan vivir como Dios manda.