Veinticuatro horas después de que el ciclón Winston arrasara Fiyi, aún se desconoce el panorama completo de su destrucción.
La electricidad, el agua, las comunicaciones, las carreteras y otras infraestructuras vitales siguen cortadas y en muchas partes del país, incluidas las regiones probablemente más afectadas por la tormenta de categoría 5, no se puede contactar con ellas. La cifra oficial de muertos ha aumentado a cinco.
“Según mi experiencia, éste ha sido el peor ciclón que ha azotado Fiyi”, declaró Iliapi Tuai, director nacional de la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales en Fiyi. “Ha sido uno de los más grandes. Fue una noche aterradora. Todavía no hay electricidad ni agua aquí en Suva y no esperamos que vuelva hasta el martes”.”
“Sin electricidad no podemos bombear agua. Sin electricidad no hay comunicación con las zonas remotas y las islas periféricas. Este es el gran problema ahora mismo”.”
La situación podría ser mucho peor en las regiones septentrionales de Viti Levu y es posible que los detalles exactos no se conozcan hasta dentro de unos días.
Dada la interrupción de las comunicaciones, el Gobierno está llevando a cabo evaluaciones sobre el terreno. Esta tarea se ve dificultada por los cables eléctricos caídos y los árboles derribados.
Las principales carreteras permanecen cerradas desde Nadi a través de Lautoka hacia el norte y a través de la costa norte de Viti Levu hasta Rakiraki. Las carreteras al sur de Nadi a Singatoka también están cerradas.
“Estamos colaborando estrechamente con el gobierno para garantizar que la ayuda se presta lo antes posible donde más se necesita”, declaró Tuwai.
“Parece que los embarcaderos de algunas de las zonas periféricas también han sido destruidos. Esto dificultará llegar hasta allí y evaluar el impacto”.”
Se ha confirmado que el embarcadero de Savusavu, la principal localidad de la isla de Vanua Levu, ha quedado destruido.
Es probable que el acceso al agua potable y al saneamiento, a una vivienda y a alimentos sean las necesidades más acuciantes en todo el país. Los vientos destructivos y las inundaciones generalizadas también podrían provocar una escasez de alimentos en los próximos meses.
Antes de que el huracán tocara tierra, se habilitaron más de 750 centros de evacuación, entre ellos escuelas e iglesias adventistas de todo el país. Aún no está claro cuántas personas quedan allí ni qué daños se han podido producir.
Sin suministro eléctrico, también puede resultar difícil acceder al combustible almacenado, lo que podría dificultar las labores de socorro en los próximos días.
El servicio MET de Fiyi sigue de cerca la trayectoria del ciclón Winston, y algunos temen que vuelva a pasar por segunda vez por el país insular.