Uganda: Testimonio de Philips sobre cómo ADRA le proporcionó un nuevo hogar

Te presentamos a Philip (con el gorro rojo) y a sus hermanos. Son de Sudán del Sur, pero la violencia les obligó a huir a Uganda. En este vídeo nos enseñan el lugar al que ahora llaman hogar.

La violencia estalló en la comunidad de Philip en diciembre, obligándole a él y a sus hermanos y hermanas a abandonar su hogar. Pasaron tres días a pie, atravesando matorrales para evitar a grupos de hombres armados, hasta encontrar un lugar seguro en Uganda.

Todo lo que se ve en el vídeo es todo lo que ahora poseen los hermanos. Lo llevaban con ellos: colchones en la cabeza y pesadas mochilas en los brazos de los niños.

Los niños están ahora solos, con Philip al mando. No han tenido contacto con sus padres desde que huyeron de Sudán del Sur; ninguno sabe si los otros están vivos ni cuándo podrán volver a verlos.

Su hogar es ahora un refugio para refugiados: todas sus cabezas comparten el único colchón mientras sus cuerpos yacen en el duro suelo. Pero agradecen poder dormir por la noche, lejos de los sonidos de disparos y gritos que dejaron atrás.

Philip y sus hermanos son algunos de los 800.000 refugiados que han llegado a Uganda desde Sudán del Sur en los últimos meses, huyendo de la violencia. Solo en marzo, unos 2.800 refugiados sursudaneses llegaban al pequeño país cada día.

Uganda tiene una de las políticas de refugiados más compasivas del mundo, acogiendo a cerca de 2 millones en total procedentes de países vecinos, incluso cuando sus propios recursos están al límite. A los refugiados se les concede una parcela de tierra donde pueden construir una casa y plantar un huerto, así como derechos de viaje que a menudo se niegan a los refugiados en otros países.

Pero a medida que crece la población refugiada, los recursos escasean. ADRA Uganda ha intervenido para ayudar a suministrar agua potable, soluciones sanitarias para evitar la propagación de enfermedades, cocinas y artículos de higiene a las mujeres refugiadas que han tenido que dejar atrás incluso lo más básico.

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Acerca de ADRA

The Adventist Development and Relief Agency is the international humanitarian arm of the Seventh-day Adventist Church serving in 120 countries. Its work empowers communities and changes lives around the globe by providing sustainable community development and disaster relief. ADRA’s purpose is to serve humanity so all may live as God intended.