La devastadora crisis económica de Venezuela ha obligado a millones de personas a abandonar sus hogares. A estos emigrantes se les suele llamar caminantes, porque muchos han abandonado sus hogares a pie. Muchos siguen caminando: por Sudamérica y Centroamérica, e incluso hacia Estados Unidos. Algunos serán acogidos en sus países de adopción. Otros serán rechazados. Estos hombres no saben lo que les espera, pero se aferran a la esperanza.