Huir de la guerra

La vida es normal. Rutina. Fácil de entender. Un día estalla una bomba cerca de tu casa. Luego otra. Coges una mochila y la mano de un ser querido y huyes. Unos desconocidos con chalecos te preguntan si quieres un asiento libre en el autobús. Te llevarán a un lugar seguro. Subes a bordo, cruzas la frontera y dejas atrás tu país. ¿Cuándo volverás? ¿Adónde irás? Para millones de personas que huyen de Ucrania y otros países devastados por la guerra, esas son preguntas sin respuesta fácil. Sigues el camino que tienes ante ti. Esperas que algún día te lleve de vuelta a casa.

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