Ser apátrida es ser ignorado como miembro de la sociedad e inhabilitado para muchos de los servicios más básicos. Es, en esencia, no pertenecer a ninguna parte, lo que también se conoce como “inexistencia legal”. En Tailandia, los apátridas pueden ser hijos de inmigrantes ilegales o pertenecer a una tribu no reconocida. Sea cual sea la circunstancia, el resultado suele ser el mismo: una privación de derechos casi total. Una excepción notable, sin embargo, es la oportunidad que tienen muchos niños apátridas de ir a la escuela, lo que puede ofrecer una vía hacia la ciudadanía. ADRA sigue escolarizando a los niños apátridas y luchando por sus derechos básicos como seres humanos.