Saly y Bintu viven en Gao, a orillas del río Níger, en Malí. El río es un recurso precioso, y muchos recurren a la pesca para obtener ingresos y alimentar a sus familias. Las familias de Saly y Bintu no son pescadoras, así que intentaron cultivar hortalizas. “No sabíamos muy bien lo que hacíamos, y utilizábamos calabazas para regar nuestro huerto del pueblo, de 150 por 300 metros. Era muy duro, y siempre estábamos agotados”, dijo Saly al personal de ADRA.
ADRA ha introducido con éxito sistemas de riego por goteo para promover la agricultura en muchas regiones donde el suelo es arenoso.
ADRA reunió a 12 grupos de jardinería, en su mayoría formados por mujeres, entre ellas Saly y Bintu. Juntos, trabajaron para poner en marcha la infraestructura necesaria para tener un huerto próspero y sostenible. Los grupos instalaron depósitos de agua con capacidad para 1.056 galones, una bomba motorizada para extraer agua del río Níger y, por último, líneas de riego por goteo para regar los huertos.
“La primera semana que empezamos a utilizarlo, tuvimos que encender el sistema durante seis horas cada día: tres horas por la mañana y tres a última hora del día”, dice Saly. “Hacía falta tanta agua para que las semillas arrancaran bien. No es de extrañar que fuera casi imposible cultivar nada utilizando el agua de las calabazas”.”
Para poner en marcha sus huertos, los grupos recibieron semillas, plantones de árboles frutales, herramientas e instrucciones para crear un pozo de compost para abono orgánico. Para garantizar el éxito continuado de los huertos, ADRA impartió a los jardineros formación sobre mantenimiento del riego por goteo, gestión financiera y técnicas de jardinería.
“Ahora producimos más alimentos y vendemos más”, explica Bintu. “Usamos el dinero que recibimos para comprar semillas y combustible y asegurar el mantenimiento de la motobomba. También llevamos verduras a casa para que las coman nuestras familias. Ya no necesitamos comprar esas verduras en el mercado”.”