Aki Sugimoto, Directora de Programas de ADRA Japón, lleva 8 años ayudando a las comunidades. Ha trabajado ayudando a muchos países, como Malasia y Nepal.

Sugimoto estaba interesada en trabajar para ADRA porque le gustaba la forma en que ADRA apoya a las personas necesitadas. Aprecia que ADRA llegue a personas a las que otras organizaciones no pueden llegar.

Tiene muchas historias que la han impactado en su trayectoria en ADRA. Una de ellas tiene lugar en el Líbano. Sugimoto explica que en aquel momento ADRA trabajaba en el sector educativo e intentaba que los niños volvieran a la escuela.

Explica que un chico refugiado de Siria que llegó al Líbano asistía a clase con entusiasmo, pero llegó un momento en que dejó de venir. Sugimoto cuenta que fueron a visitarle a él y a su familia, y descubrieron que asumía la responsabilidad de mantener a su familia trabajando.

A pesar de tener sólo diez años, era la única figura masculina de su familia, ya que su padre permanecía en su tierra natal. Tras sinceras conversaciones entre Sugimoto y su madre, se decidió que trabajaría por la mañana y volvería a clase por la tarde.

Sugimoto subraya: “Fue muy emotivo para mí que ese niño volviera a la escuela. Y a él le gustaba ir a estudiar. Y por eso, cuando le vimos de nuevo en clase, fue un momento feliz para mí”.”

Sugimoto cree que ADRA responde con coherencia a las emergencias. Dice que uno de los puntos fuertes de ADRA reside en su extensa red y sus profundas conexiones con las iglesias. ADRA trabaja con varias ONG, y ninguna otra organización de Japón recibe ayuda de tantos países e iglesias.

Sugimoto subraya: “ADRA llega a la gente donde ninguna otra organización puede hacerlo. Me siento muy honrado de formar parte de ese equipo. Contribuir y continuar esta labor humanitaria que ADRA también está llevando a cabo. Así que me gustaría que ADRA Japón creciera, se expandiera y salvara más vidas. “

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Acerca de ADRA

La Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales es el brazo humanitario internacional de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que presta servicio en 120 países. Su labor empodera a las comunidades y cambia vidas en todo el mundo proporcionando desarrollo comunitario sostenible y ayuda en caso de catástrofes. El propósito de ADRA es servir a la humanidad para que todos puedan vivir como Dios manda.