{"id":9697,"date":"2021-10-23T13:44:00","date_gmt":"2021-10-23T13:44:00","guid":{"rendered":"https:\/\/adra.org\/?post_type=stories&#038;p=9697"},"modified":"2026-03-23T19:51:17","modified_gmt":"2026-03-23T19:51:17","slug":"madagascar-father-cares-for-his-family","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adra.org\/es\/madagascar-father-cares-for-his-family","title":{"rendered":"Madagascar: C\u00f3mo un padre cuida de su familia, sean cuales sean las circunstancias"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfPor qu\u00e9 aumenta el hambre en el mundo?<\/h2>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>El mundo produce alimentos m\u00e1s que suficientes para alimentar a todos los habitantes de la Tierra, pero la disponibilidad y el acceso se ven afectados por condiciones meteorol\u00f3gicas extremas, conflictos y otros factores externos.<\/li>\n\n\n\n<li>El cambio clim\u00e1tico est\u00e1 provocando fen\u00f3menos meteorol\u00f3gicos extremos m\u00e1s frecuentes e intensos. M\u00e1s de 80% de las personas hambrientas del mundo viven en pa\u00edses propensos a las cat\u00e1strofes.<\/li>\n\n\n\n<li>La actual pandemia de COVID-19 ha hecho retroceder avances cruciales. En total, el n\u00famero de personas que pasan hambre se ha duplicado hasta alcanzar los 272 millones. La crisis ha perturbado los medios de subsistencia, las cadenas de suministro e incluso los recursos humanitarios necesarios para llegar a quienes pasan hambre.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Esta es la historia de Sabomasy<\/h2>\n\n\n\n<p>Sabomasy se sienta frente a su choza de una sola habitaci\u00f3n y observa c\u00f3mo sus hijos preparan la cena. Los mayores trabajan sin descanso junto a la olla de agua hirviendo mientras los peque\u00f1os esperan junto al fuego, en silencio, su \u00fanica comida del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya se han acostumbrado al sabor amargo de las malas hierbas que crecen alrededor de su choza de barro. Es lo \u00fanico que hay para comer.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada d\u00eda, los ni\u00f1os arrancan malas hierbas aut\u00f3ctonas de la tierra seca del sendero. Las recogen en un saco de arpillera, les quitan las hojas y las hierven en agua. Sabomasy, su mujer y sus siete hijos se re\u00fanen y comen el acre guiso en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora mismo, Sabomasy se relaja mientras sus hijos cocinan. Este padre de 55 a\u00f1os trabaja desde el amanecer para encontrar le\u00f1a en el bosque. Cuando consigue le\u00f1a suficiente, la vende en el pueblo. Hoy no hay le\u00f1a. Esta noche cenar\u00e1, se ir\u00e1 a dormir y se levantar\u00e1 al amanecer para buscar de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLlevo mi carro al bosque y recojo le\u00f1a\u201d, explica. \u201cPaso cuatro d\u00edas buscando y recogiendo le\u00f1a. Aunque la cantidad sea peque\u00f1a, voy al pueblo a vender lo que puedo\u201d.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Para recoger le\u00f1a, Sabomasy debe caminar al menos una hora. Si no hay le\u00f1a, seguir\u00e1 caminando. Despu\u00e9s de cuatro d\u00edas, camina tres horas hasta el pueblo m\u00e1s cercano. Si tiene suerte, vender\u00e1 un carro de le\u00f1a por el equivalente a 30 c\u00e9ntimos. Con el dinero que gane, comprar\u00e1 un poco de arroz y mandioca.<\/p>\n\n\n\n<p>Si no tiene suerte, caminar\u00e1 tres horas de vuelta a casa con las manos vac\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCuando no puedo comprar comida, se la pido a mis parientes\u201d, dice. \u201cCuando no hay comida, mis hijos comen malas hierbas\u201d.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os est\u00e1n delgados y d\u00e9biles, mostrando los efectos de la desnutrici\u00f3n cr\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa tierra suele ser buena, pero aqu\u00ed no llueve lo suficiente\u201d, explica Sabomasy. \u201cCuando no llueve, algunas de las semillas ni siquiera brotan. Las que lo hacen no crecen lo suficiente\u201d.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Como suele ocurrir, el hambre destruye tanto el tejido social como la esperanza de futuro que mantiene a flote a las familias en crisis.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-horizontal is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-03627597 wp-block-buttons-is-layout-flex\"><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 aumenta el hambre en el mundo?<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":9698,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_eb_attr":"","footnotes":""},"categories":[785,615,609,284,819],"tags":[774,1147,873],"class_list":["post-9697","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-africa","category-blog","category-food-assistance","category-health","category-madagascar","tag-covid-19","tag-farming","tag-justice-compassion-love"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9697","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9697"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9697\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45747,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9697\/revisions\/45747"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9698"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9697"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9697"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9697"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}