{"id":8752,"date":"2018-11-30T17:52:58","date_gmt":"2018-11-30T17:52:58","guid":{"rendered":"https:\/\/adra.org\/?post_type=stories&#038;p=8752"},"modified":"2026-03-31T21:09:57","modified_gmt":"2026-03-31T21:09:57","slug":"malees-story","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adra.org\/es\/malees-story","title":{"rendered":"Tailandia: La misi\u00f3n de ADRA para mantener a salvo a las ni\u00f1as"},"content":{"rendered":"<p>Hace m\u00e1s de un a\u00f1o, una ni\u00f1a de nueve a\u00f1os de ojos brillantes y esbeltos llamada Malee* recibi\u00f3 refugio en Keep Girls Safe (KGS), un centro de acogida en el distrito rural de Chiang Rai, gestionado por ADRA en Tailandia.<\/p>\n<p>\u201cSu madre no la quer\u00eda y los aldeanos no pod\u00edan qued\u00e1rsela\u201d, explica Sunita, coordinadora de proyectos de KGS, que recuerda el primer d\u00eda de Malee.<\/p>\n<p>Antes de llegar a KGS, la vida de Malee era dura e inquietante. Su madre no ten\u00eda dinero ni un hogar donde vivir. Para sobrevivir, Malee recurri\u00f3 a la prostituci\u00f3n. Malee naci\u00f3 y creci\u00f3 con su madre yendo y viniendo de los barrios marginales de Phuket y Chiang Rai.<\/p>\n<p>\u201cCuando Malee y su madre se fueron a vivir con un tipo, a \u00e9l le daba asco Malee y exigi\u00f3 que la echaran. La madre de Malee dejaba a su hija fuera, incluso bajo la lluvia. Se acostumbr\u00f3 a mojar la cama y la golpeaba y rega\u00f1aba por algo que no controlaba\u201d, explica Titi, la trabajadora social.<\/p>\n<p>Cuando la madre de Malee se qued\u00f3 embarazada de nuevo, pidi\u00f3 a una pareja mayor de un pueblo de la zona que cuidara de Malee. Prometi\u00f3 enviarles dinero para que cuidaran de Malee, pero no volvi\u00f3 a saber nada de ella. La pareja mayor ten\u00eda siete hijos y no ten\u00edan comida suficiente para alimentarlos a todos. A veces, Malee ten\u00eda que buscar comida en los cubos de basura, robar comida de los sacrificios del templo o mendigar.<\/p>\n<p>Al darse cuenta de la desgracia de Malee, los dirigentes del pueblo intentaron buscarle familias de acogida. Mientras tanto, se hizo amiga de un chico cuyo padre era alcoh\u00f3lico y drogadicto.<\/p>\n<p>\u201cCuanto m\u00e1s tiempo pasaba con el ni\u00f1o, m\u00e1s malos h\u00e1bitos adquir\u00eda\u201d, dice la trabajadora social. \u201cA menudo parec\u00eda sucia y ol\u00eda mal, y despu\u00e9s de vivir con cuatro familias en pocos meses, nadie quer\u00eda quedarse con ella\u201d.\u201d<\/p>\n<p>Las ni\u00f1as como Malee, sin nadie que cuide de ellas ni nadie que las eche de menos si desaparecen, son especialmente vulnerables a los traficantes de personas. Ya les hab\u00eda ocurrido a otras ni\u00f1as desafortunadas del pueblo de Malee.<\/p>\n<p>\u201cLos l\u00edderes del pueblo se pusieron en contacto con KGS y suplicaron que se llevaran a Malee\u201d, recuerda Sunita.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3, Malee se portaba mal y pegaba al personal y a otras chicas del refugio. No se ba\u00f1aba y se negaba a limpiar su habitaci\u00f3n. Tambi\u00e9n guardaba bichos muertos en los cajones y dejaba que se pudrieran y olieran mal. Cuando llov\u00eda mucho, Malee gritaba y lloraba por lo que le hab\u00eda hecho su madre.<\/p>\n<p>Aunque Malee haya encontrado refugio con el personal de Keep Girls Safe, su camino hacia la curaci\u00f3n est\u00e1 lejos de haber terminado. La vida de Malee sigue siendo incierta y nada f\u00e1cil. Mientras muchas otras ni\u00f1as del refugio reciben visitas de sus familias, Malee sigue sola. Su madre nunca la visita ni la llama.<\/p>\n<p>Ninguna chica merece pasar por lo que ha pasado Malee. Malee merece saber que su futuro ser\u00e1 mejor que su pasado.<\/p>\n<p>*<em>El nombre de Malee ha sido cambiado para su protecci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace m\u00e1s de un a\u00f1o, una ni\u00f1a de nueve a\u00f1os de ojos brillantes y esbeltos llamada Malee* recibi\u00f3 refugio en Keep Girls Safe (KGS), un centro de acogida en el distrito rural de Chiang Rai, gestionado por ADRA en Tailandia.<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":27874,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_eb_attr":"","footnotes":""},"categories":[780,615,594,797],"tags":[690,1086,754],"class_list":["post-8752","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-asia","category-blog","category-education","category-thailand","tag-protection","tag-pseah-protection-from-sexual-exploitation-abuse-and-harassment","tag-safeguarding"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8752","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8752"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8752\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":46597,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8752\/revisions\/46597"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/27874"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8752"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8752"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8752"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}