{"id":23693,"date":"2022-05-25T11:12:27","date_gmt":"2022-05-25T11:12:27","guid":{"rendered":"https:\/\/adra.org\/?p=23693"},"modified":"2026-03-19T16:02:47","modified_gmt":"2026-03-19T16:02:47","slug":"dont-come-home","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adra.org\/es\/dont-come-home","title":{"rendered":"No vuelvas a casa"},"content":{"rendered":"<p>La madre de Oriana no quiere que vuelva a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede que no suene como algo que querr\u00eda una madre cari\u00f1osa, pero decirle a su hija que se mantenga alejada puede ser lo m\u00e1s cari\u00f1oso que esta madre podr\u00eda hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace a\u00f1os, Oriana huy\u00f3 de Venezuela con su marido y su hija peque\u00f1a, Luc\u00eda, que ahora tiene seis a\u00f1os, rizos oscuros y ojos serios.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia, el desempleo, el hambre y la pobreza de los que escaparon no han desaparecido. En todo caso, han empeorado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La crisis humanitaria venezolana no siempre ha ocupado los mismos titulares que otras crisis. Si no est\u00e1s familiarizado con ella, aqu\u00ed tienes algunas cosas que debes saber:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Seg\u00fan la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), <strong>6 millones de personas han huido ya del pa\u00eds como refugiados y migrantes<\/strong> desde 2014, lo que la convierte en la segunda mayor crisis de desplazamiento externo del mundo.<\/li><li><strong>Los venezolanos huyen tras a\u00f1os de creciente inestabilidad econ\u00f3mica y pol\u00edtica, violaciones de los derechos humanos, violencia y escasez de alimentos.<\/strong> dentro de su pa\u00eds, as\u00ed como una educaci\u00f3n y unas oportunidades de trabajo limitadas, agravadas por la pandemia de COVID-19.<\/li><li>El sistema sanitario del pa\u00eds tambi\u00e9n se ha colapsado. <strong>Ahora hay una peligrosa escasez de medicamentos y asistencia en el pa\u00eds<\/strong>, y vuelven a propagarse enfermedades anta\u00f1o erradicadas, como el sarampi\u00f3n, la malaria y la difteria.&nbsp;<\/li><li>Entre los huidos hay familias con ni\u00f1os peque\u00f1os, mujeres embarazadas, discapacitados, ancianos y otros grupos vulnerables. <strong>Todos los que han huido corren el riesgo de padecer hambre, problemas de salud, as\u00ed como explotaci\u00f3n y trata de seres humanos.<\/strong>.<\/li><li>Gracias a su apoyo, <strong>ADRA atiende a los que han huido de Venezuela en Colombia, Brasil y otros lugares<\/strong> con asistencia m\u00e9dica urgente y otros servicios esenciales.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima vez que hablamos con Oriana, estaba de camino a Venezuela, de vuelta al hogar que dej\u00f3 con la esperanza de crear un futuro mejor para la peque\u00f1a Luc\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>El futuro con el que so\u00f1aba era un futuro sin violencia, con alimentos suficientes para que Luc\u00eda creciera sana y con una educaci\u00f3n que le permitiera perseguir sus sue\u00f1os m\u00e1s ambiciosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero eso no es lo que encontraron.<\/p>\n\n\n\n<p>Recorriendo cientos de kil\u00f3metros por Colombia, la familia se encontr\u00f3 hambrienta, durmiendo bajo lonas en las calles de la ciudad con su hija peque\u00f1a, y vulnerable a depredadores como los que robaron el tel\u00e9fono de Oriana y los \u00faltimos alimentos de la familia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que la madre de Oriana quiere una vida mejor para ella, Oriana s\u00f3lo quiere lo mejor para Luc\u00eda, que no siempre entiende lo que ocurre en su vida n\u00f3mada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cA veces Luc\u00eda cree que todo esto es un gran juego\u201d, dice Oriana. \u201cPero la mayor parte del tiempo tiene miedo y llora por casa\u201d.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, la familia vuelve a caminar cientos de kil\u00f3metros por Colombia, esta vez por la carretera que les llevar\u00e1 a casa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La madre de Oriana planea reunirse con ellas en una de las ciudades fronterizas con Venezuela. Aunque desea que su hija se aleje de Venezuela, quiere estar a su lado y caminar\u00e1n juntas en busca de lo que sigue.<\/p>\n\n\n\n<p>Las historias de los desplazados por crisis o conflictos rara vez tienen un antes y un despu\u00e9s claros. No se limitan a huir de una mala situaci\u00f3n y vivir felices para siempre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de las veces, las experiencias de refugiados, migrantes, solicitantes de asilo y desplazados internos se parecen m\u00e1s a la historia de Oriana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes encuentran acogida y oportunidades en una nueva comunidad siguen arrastrando traumas mientras reconstruyen sus vidas. Ese trauma se multiplica en el caso de personas como Oriana, cuyo viaje parece no terminar nunca y cuyas necesidades de alimentos, refugio, seguridad, atenci\u00f3n m\u00e9dica y otras necesidades b\u00e1sicas no se cubren.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso es fundamental que ADRA vaya al encuentro de las personas all\u00ed donde est\u00e1n, aunque eso signifique llevar nuestro trabajo a la carretera. Eso es exactamente lo que hacemos en Colombia y en otros lugares donde atendemos a personas que, como Oriana y su familia, han huido de Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a nuestros colaboradores y socios, podemos proporcionar asistencia sanitaria vital a trav\u00e9s de cl\u00ednicas situadas en las rutas m\u00e1s utilizadas por los desplazados. Esto incluye furgonetas m\u00e9dicas m\u00f3viles que llevan proveedores m\u00e9dicos a quienes los necesitan.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n proporcionamos vales innovadores que permiten a la gente comprar alimentos y otros art\u00edculos de primera necesidad. Algunas familias necesitan pa\u00f1ales y leche, algunas mujeres necesitan material menstrual, otras jab\u00f3n y otros art\u00edculos de higiene, as\u00ed que estos vales permiten a la gente elegir por s\u00ed misma exactamente lo que necesita.<\/p>\n\n\n\n<p>Tu apoyo sigue haciendo posibles soluciones como \u00e9sta para personas como Oriana y otras en todo el mundo.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La madre de Oriana no quiere que vuelva a casa.<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":23694,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_eb_attr":"","footnotes":""},"categories":[615,802,806,609,284,1052,558,782,798],"tags":[873,514,690,355,383],"class_list":["post-23693","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog","category-brazil","category-colombia","category-food-assistance","category-health","category-inter-america","category-nutrition","category-south-america","category-venezuela","tag-justice-compassion-love","tag-migration","tag-protection","tag-refugees","tag-united-nations-un"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23693","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23693"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23693\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45601,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23693\/revisions\/45601"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23694"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23693"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23693"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23693"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}