{"id":23521,"date":"2022-03-16T17:49:13","date_gmt":"2022-03-16T17:49:13","guid":{"rendered":"https:\/\/adra.org\/?p=23521"},"modified":"2026-04-16T07:28:37","modified_gmt":"2026-04-16T07:28:37","slug":"ukraine-broken-bridge-safety","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adra.org\/es\/ukraine-broken-bridge-safety","title":{"rendered":"Ucrania: Un puente roto hacia la seguridad"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"461\" height=\"747\" src=\"https:\/\/adra.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Masha-1-b-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-28380\" srcset=\"https:\/\/adra.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Masha-1-b-1.jpg 461w, https:\/\/adra.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/Masha-1-b-1-185x300.jpg 185w\" sizes=\"(max-width: 461px) 100vw, 461px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>Daniel es miembro del personal de apoyo de emergencia de ADRA, y trabaja en uno de los centros que acogen a los refugiados obligados a huir del conflicto en Ucrania. Miles de desplazados, en su mayor\u00eda mujeres y ni\u00f1os, han cruzado la frontera donde \u00e9l se encuentra, y comparti\u00f3 la historia de uno de ellos.<\/em> <em>Estas son sus palabras.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dentro de la tienda de ADRA<\/h2>\n\n\n\n<p>Son alrededor de las 19:00 cuando llego al centro de tiendas de campa\u00f1a de ADRA, donde los refugiados ucranianos pueden descansar un poco mientras esperan el transporte a su pr\u00f3ximo destino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fuera ya est\u00e1 oscuro y los dos calefactores del espacio han dejado de funcionar hace 20 minutos. Las 50 personas que acogemos dentro de la tienda, la mayor\u00eda mujeres, ni\u00f1os y ancianos, necesitan el calor con -3\u00b0 C (27\u00b0 F) de temperatura en el exterior. Michael, uno de nuestros abnegados voluntarios de guardia, recurre a su habitual ingenio para volver a poner en marcha los calefactores.<\/p>\n\n\n\n<p>No pasa mucho tiempo antes de que las luces empiecen a parpadear.<\/p>\n\n\n\n<p>Con tantas organizaciones instaladas en la frontera, el suministro el\u00e9ctrico se resiste a mantener el ritmo de todos los equipos el\u00e9ctricos que utilizamos para que nuestros hu\u00e9spedes desplazados est\u00e9n c\u00f3modos. Los bomberos han venido a ayudar a instalar sistemas de reserva, pero las luces siguen parpadeando durante varios minutos antes de estabilizarse de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de todo, me fijo en una mujer que parece ajena a las luces parpadeantes, los atareados voluntarios y las dem\u00e1s distracciones de nuestro ajetreado centro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 completamente concentrada en mantener tranquilos a sus dos hijos peque\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como la mayor\u00eda de los que entran en nuestra tienda, la mujer est\u00e1 claramente agotada, pero su rostro no expresa mucha emoci\u00f3n. Parece entumecida mientras mantiene su total concentraci\u00f3n en ayudar a sus hijos a sobrevivir a la \u00faltima etapa de lo que sin duda es un largo y abrumador viaje para la peque\u00f1a familia.<\/p>\n\n\n\n<p>Me sent\u00e9 frente a ella y empec\u00e9 a hablarle, haci\u00e9ndole nuestras habituales y amables preguntas. \u00bfDe d\u00f3nde vienes? \u00bfAd\u00f3nde vas? \u00bfViene alguien a buscarte?<\/p>\n\n\n\n<p>Empez\u00f3 a abrirse y me cont\u00f3 su historia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La historia de Masha<\/h2>\n\n\n\n<p>Antes de que empezara el conflicto, Masha, cuyo nombre se ha cambiado para proteger su identidad, viv\u00eda en una ciudad muy afectada por el conflicto en Ucrania. Su marido dirig\u00eda una peque\u00f1a empresa y ella trabajaba en el sector empresarial antes de pedir la excedencia para estar con sus peque\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El comienzo del conflicto cogi\u00f3 a Masha por sorpresa, algo que no dejamos de o\u00edr de quienes llegan a nuestro centro, pero ella esperaba que acabara pronto y al principio opt\u00f3 por quedarse en casa con su familia. Pero a medida que las sirenas de advertencia se hac\u00edan m\u00e1s fuertes y las bombas ca\u00edan m\u00e1s cerca de su casa, se dio cuenta de que ten\u00edan que marcharse.<\/p>\n\n\n\n<p>En el tiempo que tardaron en organizarse ella y sus hijos peque\u00f1os, ya era demasiado tarde. Ya no era seguro salir de su casa hasta que se abri\u00f3 un \u201ccorredor verde\u201d temporal, que ofrec\u00eda paso seguro a quienes necesitaban evacuar. Los soldados del vecindario de Masha dejaron pasar pac\u00edficamente a la madre y a los ni\u00f1os, uno de ellos incluso le dijo que ten\u00eda familia en Ucrania y que no estaba contento de estar all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Masha y sus hijos emprenden el viaje a pie.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La ruta del \u201ccorredor verde\u201d que siguieron cruz\u00f3 finalmente un lugar donde confluyen dos zonas del conflicto, con un puente parcialmente destruido por los incesantes bombardeos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La parte central del puente hab\u00eda desaparecido casi por completo, por lo que la \u00fanica forma de cruzarlo era trepar por debajo, sortear el abismo y volver a subir para terminar. El cruce sol\u00eda estar seco, pero una presa da\u00f1ada dej\u00f3 la zona inundada de agua.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Masha comenz\u00f3 la cuidadosa traves\u00eda con sus peque\u00f1os, vio tres helic\u00f3pteros militares volando en su direcci\u00f3n. R\u00e1pidamente cogi\u00f3 a sus hijos y los llev\u00f3 a la sima y directamente al agua.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, su peor pesadilla se hizo realidad y los helic\u00f3pteros empezaron a disparar sobre el puente y sus alrededores.<\/p>\n\n\n\n<p>El agua estaba fr\u00eda y no hab\u00eda suelo bajo sus pies, s\u00f3lo trozos irregulares del puente roto y vigas de metal cubiertas de barro. A pesar del miedo, me cont\u00f3 que sigui\u00f3 adelante, abrazando a sus hijos con todas sus fuerzas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando por fin consiguieron cruzar, tuvo que emplear todas sus fuerzas para salir del agua y subir a la orilla con sus hijos. Los helic\u00f3pteros parec\u00edan estar abandonando la zona, pero otros a lo lejos gritaban \u201c\u00a1Corre, corre!\u201d porque sab\u00edan que los helic\u00f3pteros pod\u00edan volver. Una vez que alcanz\u00f3 a este grupo, estaba en territorio seguro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Estaba viva. Sus hijos estaban a salvo.<\/h2>\n\n\n\n<p>Describi\u00f3 esta etapa de su viaje, luchando por su vida y la de sus hijos, como la experiencia m\u00e1s horrible por la que podr\u00eda haber pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde all\u00ed, Masha logr\u00f3 encontrar sitio en un tren que sal\u00eda de la zona. Cuando mir\u00f3 al cielo nocturno mientras viajaban, no sinti\u00f3 paz. Por el contrario, sinti\u00f3 miedo de que las bombas cayeran sobre el tren que los llevaba a un lugar seguro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el tren, cruz\u00f3 la frontera a pie y dej\u00f3 atr\u00e1s su pa\u00eds natal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y ahora estaba aqu\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Masha se ha quedado sin marido. Como la mayor\u00eda de los hombres de Ucrania, \u00e9l no pudo marcharse, pero ha encontrado seguridad en otra parte del pa\u00eds. En cambio, la autosuficiente madre depende totalmente de extra\u00f1os y probablemente se siente m\u00e1s vulnerable de lo que est\u00e1 acostumbrada a sentirse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tras escuchar su historia, tambi\u00e9n se hizo evidente la devastaci\u00f3n que llevaban sus hijos: uno de ellos acab\u00f3 por desplomarse en el sue\u00f1o, retorcido en una postura inc\u00f3moda, de puro agotamiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El acogedor espacio de ADRA en la frontera es s\u00f3lo un paso en el viaje de Masha. Un contacto de la comunidad cercana iba a llevarla a ella y a sus hijos a un lugar donde pudieran dormir y ella pudiera reagruparse para lo que viniera despu\u00e9s. Los calefactores y las luces parpadeantes no parecen suficientes para personas que han sufrido tanto como Masha, pero me alegro de que hayamos estado aqu\u00ed esta noche para ella.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Daniel es miembro del personal de apoyo de emergencia de ADRA, y trabaja en uno de los centros que acogen a los refugiados obligados a huir del conflicto en Ucrania.<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":23524,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_eb_attr":"","footnotes":""},"categories":[615,590,799,791],"tags":[1079,355,1063,772],"class_list":["post-23521","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog","category-emergency","category-europe","category-ukraine","tag-crisis","tag-refugees","tag-war","tag-war-in-ukraine"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23521","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23521"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23521\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45615,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23521\/revisions\/45615"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23524"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23521"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23521"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/adra.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23521"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}